Inspirado en el concepto de un hotel, El Oasis se transformó en un escenario donde la estética boutique cobraba vida. Decidí potenciar esa temática y convertirla en un rincón fotográfico irresistible para los invitados. Y, al tratarse de una noche de premios, impregnamos el espacio de una esencia glamurosa muy propia del ambiente festivo: detalles elegantes, una atmósfera sofisticada y ese toque de brillo que hacía que cada foto se sintiera como un momento único.